Reflexión - Evangelio Dominical: Adueñarse de la gracia

02 de Octubre 2020
 Comunicaciones Parroquia Cristo Rey
Reflexión - Evangelio Dominical: Adueñarse de la gracia
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El evangelio de la misa de hoy (Mateo 21, 33-43) está conformado por una historia que narra Jesús y la aplicación alegórica que él mismo refiere a la situación de los dirigentes y del pueblo de la primera alianza: «Dios les va a quitar [a ustedes] el Reino para confiárselo a un pueblo que produzca sus frutos».

Dentro de la narración del evangelio según san Mateo, estos versículos están situados dentro de una extensa polémica que sostiene Jesús con las autoridades religiosas de su tiempo, en el atrio del templo, días antes de su pasión, muerte y resurrección. El contexto es el de una denuncia a cierta forma de relacionarnos con Dios.

La narración nos propone la ambición en aumento de unos labradores. Ante el primer envío de criados para percibir la parte de los frutos que corresponden al propietario, los labradores desatienden la misión de estos emisarios, luego los atacan y terminan matándolos; y su codicia los mueve a repetir este proceder ante una nueva embajada, más numerosa que la primera.

Por su parte, el propietario insiste y en una tercera ocasión envía a su hijo, pero de nuevo se pone en evidencia la perversidad de los viñadores: «Este es el heredero: venga, los matamos y nos quedamos con su herencia».

A través de esta secuencia de una ambición insaciable, ¿qué está denunciando Jesús?

Los labradores son unas personas a quienes el amo de la viña ha convidado para que trabajen y entreguen fruto a su tiempo, en la narración se pone de manifiesto que los labradores se benefician de los cuidados con los que el amo ha dispuesto el lugar: preservándolo con una cerca, construyendo el lagar y la casa del guardián, plantando una cepa. La descripción de estos cuidos induce a entender aquí una imagen de la gracia con que Dios bendice a los miembros de su pueblo, la gracia de Dios destinada a nosotros.

Desde esta perspectiva vemos que Jesús está advirtiendo sobre el riesgo de convertir la religión en un medio para asegurarse uno mismo, es decir, emplear la gracia para obrar con criterios egocéntricos y no para dar fruto.

Contrasta con los actos de los labradores la forma de proceder del amo de la viña, movido por un profundo respeto al ser humano y una esperanza en los hombres. Esto es lo que venimos llamando desde los domingos anteriores en nuestro comentario la ‘nueva justicia’. Mientras el amo de la viña piensa que los labradores acogerán la gracia, los cultivadores ven en el asesinato del hijo la forma definitiva de apoderarse de la viña. Asumir la religión con fines egocéntricos nos puede llevar a acallar al Hijo e ignorar la ‘nueva justicia’.

En su conjunto el evangelio de este domingo nos está invitando en primer lugar, a acoger al Hijo, lo que podemos entender como una llamada para atender a la Escritura. En el episodio que comentamos, el recurso a la Escritura se vuelve sentencia contra los que buscan apropiarse de la religión: «¿No han leído nunca en la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular”?», pero al mismo tiempo es también testimonio en favor de Jesús.

En segundo lugar, el episodio igualmente nos convida a recibir la gracia ‘con agradecimiento’, eso es, a dejarnos transformar por la gracia para llegar a producir los frutos que el Padre espera de cada uno. El encuentro personal con Jesús y la adhesión al proyecto del Reino se manifiesta asumiendo el estilo de vida que nos propone el Evangelio.

 

Fuente: Padre Tadeo Albarracín Montañez. Vicario Parroquial.

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