#Evangelio - Buscar la ‘vida’ (28 de junio)

26 de Junio 2020
 Comunicaciones Parroquia Cristo Rey
#Evangelio - Buscar la ‘vida’ (28 de junio)
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Con un par de recomendaciones de Jesús, concluimos en este domingo la lectura del sermón a los discípulos. 

Con realismo, en este sermón, Jesús viene advirtiendo sobre las dificultades que acompañarán a quien se adhiera a Él y al proyecto del Reino; en consecuencia, en los versículos que leemos hoy el Maestro indica que el que emprende el camino del discipulado ha de estar decidido a entregar la vida.

El evangelio de la misa de este domingo (Mateo 10, 37-42) lo podemos dividir en tres partes, en la primera Jesús habla de los conflictos que pueden sobrevenir al discípulo por haber iniciado el camino del seguimiento, en la segunda presenta la condición para iniciar el camino y en la parte final anuncia la promesa de salvación a quien acoge a los enviados.

Respecto a los conflictos sobrevinientes por haber iniciado el seguimiento, Jesús expresa que la lealtad a la familia en alguna ocasión pudiera plantear una disyuntiva al discípulo con el consiguiente tropiezo para seguir al Maestro. En tal eventualidad, el discípulo ha de estar presto a definirse por el Evangelio.

La segunda parte del evangelio de este domingo desarrolla la experiencia de vida cristiana como camino: «El que no carga su cruz y me sigue, no es digno de mí». Se comienza a hacer camino aceptando la invitación a cada uno a ‘cargar su cruz’. El adjetivo posesivo ‘su’ indica que hay cruz para cada uno y, en consecuencia, que la cruz le viene a la persona, por tanto, no es algo que hay que mandar a hacer, sino más bien estar dispuesto a recibir.

El camino de la vida cristiana principia recibiendo la cruz, esto es, tomando conciencia y aceptando. Para la época de Jesús la cruz es la manera como el imperio Romano señala y ajusticia a quien se oponen al orden establecido, de forma que la cruz es marca, es señal de quien se ha atrevido a distanciarse de lo que hoy llamamos ‘lo políticamente correcto’.

Desde este punto de vista, cargar la cruz es asumir las consecuencias de haberse atrevido a orientar la propia existencia según el estilo de vida que Jesús propone en el Evangelio. Lejos de aceptar todo lo que sucede, es una forma de vida activa en contraste con el mundo.

A continuación, Jesús explica lo que se pudiera entender como punto de llegada del camino del discipulado: la vida. Pero ‘vida’ es un concepto que es preciso aclarar.  En el evangelio de hoy Jesús se refiere a la vida en términos de encontrar/perder. Encontrar y perder son verbos que nos hacen pensar en una búsqueda. «El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará».

El Maestro es claro: quien se dedique a buscar ‘su’ vida, la echará a perder; por el contrario, quien gaste su vida en el seguimiento de Jesús, la hallará. Desde esta perspectiva el texto del evangelio nos permite entender la vida como un bien único e indivisible que Dios otorga al ser humano. La vida de la que se habla aquí como don de Dios no consiste en lo que uno pueda desear sino en lo que Dios le está ofreciendo al ser humano en la medida en que uno se entregue al proyecto de Dios.

En la tercera parte del evangelio de este domingo tenemos la promesa de salvación a quienes acogen a los enviados de Jesús. El texto invita a considerar la desproporción entre la ayuda prestada y el beneficio recibido: un vaso de agua ofrecido a un pequeño discípulo y el don de la plenitud de vida.

Fuente: Comunicaciones Parroquia de Cristo Rey

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