#Evangelio - La consecuencia de vivir de espaldas a la historia (29 de septiembre)

27 de Septiembre 2019
 Comunicaciones Parroquia Cristo Rey
#Evangelio - La consecuencia de vivir de espaldas a la historia (29 de septiembre)
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El domingo anterior nos sorprendía Jesús con la parábola de un administrador que, al hallarse en una nueva situación existencial, decide actuar con astucia para tener «quien lo reciba en su casa»; en el episodio del evangelio de este domingo Jesús propone una situación contraria: un hombre rico que no quiere darse cuenta de lo que sucede a su alrededor.

La historia contada por Jesús en el evangelio de este domingo tiene dos partes, en la primera se describe el contraste entre la situación de dos personajes, sin que se presente algún encuentro o diálogo entre ellos. Para la segunda parte se agrega un tercer personaje, Abrahán; el peso de esta segunda parte está precisamente en el diálogo entre el rico y Abrahán.

La descripción de la situación de los personajes en la primera parte de la narración contrapone la condición de un rico, de quien no se dice el nombre, con la de «un mendigo llamado Lázaro»; mientras el rico «vestía de púrpura y de lino», Lázaro permanece «cubierto de llagas»; diariamente el rico se daba espléndidos banquetes cuando Lázaro deseaba calmar el hambre con «lo que caía de la mesa del rico».

La diferencia entre una riqueza ultrajante y el sufrimiento de un pobre pareciera igualarse con el suceso de la muerte, pero el narrador refiere que a la muerte el pobre es conducido por los ángeles a disfrutar de la compañía de Abrahán en tanto que el rico es sepultado.

La segunda parte de la historia se abre dando cuenta de la inversión de la situación de ventura/desventura en los dos personajes, si en la primera parte Lázaro permanecía en el portal de la casa del rico, pero era ignorado, ahora el rico, desde lejos, sí ve al pobre; si antes Lázaro ‘deseaba’ calmar el hambre, al presente es el rico quien desea que Lázaro mitigue en algo su sufrimiento. Esta serie de contrastes está en función de la construcción de sentido para el diálogo entre el rico y Abrahán.

En este diálogo se abordan tres temas. La primera intervención del rico tiene por objeto alcanzar misericordia de parte del patriarca hebreo, «Padre Abrahán, ten piedad de mí», a fin de ser socorrido por Lázaro. La respuesta de Abrahán invita al rico a tomar consciencia de la historia a la que él vivió de espaldas.

En una segunda intervención el rico pretende que su familia no continúe viviendo de espaldas a la historia que él mismo ignoró y de esta forma evitar que sus parientes se dirijan hacia el mismo destino de frustración. En su argumentación, más que proponer la búsqueda de sentido a partir de la Escritura, el rico acude a algo que pudiera impactar espectacularmente a los suyos, un muerto que se aparece: «Si un muerto va a ellos, se arrepentirán».

El tercer tema de este diálogo deja la historia narrada para adentrarse en el kerigma cristiano: quien haga caso a Moisés y a los profetas podrá creer en la resurrección de Jesús.

La parábola contada por Jesús en el evangelio de hoy viene a ser el anverso de la historia de hace ocho días. El domingo pasado un administrador inicuo fue capaz de darse cuenta de la historia que iba cambiar y obra con astucia para sobrevivir en las nuevas condiciones; en la narración de hoy un rico vive ignorando lo que ocurre en el portal de su propia casa. El administrador de la semana pasada atendió la palabra que denunciaba sus malos manejos, en la historia del rico de este domingo se relata un fracaso porque el testimonio de la Escritura –Moisés y los profetas– resulta no ser suficiente para suscitar un cambio de orientación de la vida.

Fuente: Padre Tadeo Albarracín Montañez. Vicario Parroquial.

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