XVIII domingo del tiempo ordinario

#Evangelio - La vida como acaparamiento y la vida como seguimiento (4 de julio)

03 de Agosto 2019
 Comunicaciones Parroquia Cristo Rey
#Evangelio - La vida como acaparamiento y la vida como seguimiento (4 de julio)
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El episodio del evangelio de la misa de este domingo responde a una pregunta que tarde o temprano todo ser humano debemos plantearnos: ¿qué justifica mi vida?, en otros términos, ¿para qué vivo? 

La petición de un hombre anónimo a Jesús brinda ocasión para diferenciar dos formas de desarrollo del ser humano: dar satisfacción a lo inmediato o avanzar hacia el horizonte de sentido que despliega el Evangelio.

El texto del evangelio (Lucas 12, 13-21) tiene dos partes, la primera, muy breve, propone una enseñanza de Jesús a partir de la petición de un hombre anónimo; la segunda parte es una parábola con la que Jesús viene a ilustrar la enseñanza inicial.

La escena se abre con la petición de alguien que busca la intervención de Jesús para que se redistribuya una herencia; de entrada, por la manera de dirigirse a su interlocutor, Jesús muestra algo de enfado ante tal solicitud y la rechaza expresando que él no es juez entre querellantes ni repartidor de bienes. No esperábamos tal tipo de respuesta en labios de Jesús, por ello nos vemos impulsados a buscar en ella algo de más fondo.

De los dos sustantivos, juez y árbitro, el segundo hace referencia directa a la petición del hombre y es el que desarrolla Jesús: «Miren: guárdense de toda clase de codicia». Con esta ampliación, Jesús descubre que quien ha hecho la petición es alguien que, movido por la codicia, desea un reparto de la herencia que lo satisfaga. Se trae a la luz el encubrimiento bajo manifestaciones de piedad pidiendo la intervención de Jesús pero que no dejan de ser deseos de calmar la sed de riquezas.

Junto al desenmascaramiento la advertencia clara: «aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».

En la segunda parte tenemos una parábola para reforzar la anterior enseñanza sapiencial. Por medio del recurso del monólogo íntimo, la historia narrada pone de manifiesto la insensatez de un hombre ante el suceso de una cosecha inusualmente abundante, por ello buscará ampliar la capacidad de sus graneros; hasta aquí todo parece prudente. Lo cuestionable es la orientación que en esas circunstancias quiere darle a su vida: «Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente».

Este ideal de existencia como el disfrute hedonista y narcisista a partir de una prosperidad sobreviniente no resiste ente la realidad humana de la muerte. A continuación de la historia narrada en la parábola, Jesús mismo hace una aplicación de ella contrastando dos formas de almacenar: acumulando bienes para sí mismo o acumulando bienes con Dios. Evidentemente aquí no se trata de la falsa oposición entre cosas materiales y cosas espirituales, aquí Jesús está hablando de la orientación de la existencia que ya había propuesto a sus discípulos cuando los invitaba a seguirlo: «El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero perdiéndose uno mismo o acabando consigo?» (9, 24s.).

 

 

 

 

Fuente: Padre Tadeo Albarracín Montañez. Vicario Parroquial.

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